Francisco Lobato del Canto es un personaje que vivió en Medina del Campo entre 1530 y 1589. Fue un amante de la historia y tradiciones de Medina, pero sobre todo, un estudioso de la mecánica, aplicada al aprovechamiento del agua. Es autor de un manuscrito, cuyos folios se encuentran adheridos a un ejemplar de la Geografía de Tolomeo, obra editada en Roma en 1508. Contiene apuntes sobre crónicas de Medina del Campo, relatos autobiográficos, e información y dibujos sobre la técnica de la época y su aplicación para el empleo del agua. Su vida no se limitó solo a Medina, sino que también viajó por el sur de España, lo que le permitió tomar nota de los ingenios que visitó , molinos en su mayoría, en diversos lugares . También trabó contacto con el famoso médico Gómez Pereira, con el que participó en la fabricación de algún artefacto hidráulico.
Francisco desarrolló su labor en Medina del Campo. Era propietario de molinos y dedicó gran parte de su vida profesional a mejorar los sistemas de molienda, desarrollar otros nuevos y mejorar la situación de su familia. Gracias a su tio abuelo Francisco Lobato el Viejo, su padre Gonzalo, heredó una fortuna, que permitió que la familia pudiese tener una vida acomodada ; ello permitió a Francisco dedicarse a su trabajo por la mecánica. hay que decir que otro de los sobrinos de Francisco Lobato el Viejo, fue Francisco del Canto; que ejerció el trabajo de impresor, de cuyo taller salieron la mayoría de las obras impresas en Medina del Campo en el siglo XVI. Este hombre permitió a Francisco lobato consultar y leer muchos de los manuscritos y textos de la imprenta, necesarios para su trabajo.
En 1550 Francisco estuvo en Valladolid. Por entonces residía allí Maximiliano de Austria, que era regente de los reinos españoles, desde 1548 a 1551, quien deseaba realizar obras para favorecer la navegavilidad de los ríos Duero y Pisuerga. Lobato se interesó por ello, llegó a dibujar una compuerta situada en unas acequias cercanas al famoso monasterio de San Benito de Valladolid; ello le permitió empezar a conocer las construcciones para el control del agua en los ríos. De regreso a Medina, Francisco ya escribía en sus apuntes y en ellos recogió 2 artificios un tanto utópicos. Uno de ellos era la "Maquina gravísima y perpetua", consistente en un movimiento perpetuo. El otro se llamaba " canal de agua que vuelve" era una conducción de agua para conservar la altura con la que la misma salía de su lugar de origen. Ambos diseños, sin ser funcionales, dan muestra del interés que Lobato tenía por la tecnología.
Francisco era un hombre profundamente cristiano. Fue cofrade de la Vera Cruz y sufragó algunas carrozas de los desfiles procesionales. También participó en fiestas conmemorativas de hechos históricos, como el triunfo cristiano en la batalla de las Navas de Tolosa, en la que participaron hombre de Medina del Campo. En sus anotaciones siempre comienza con "En el año del Señor". Estuvo casado con Luisa Mateo, cuyo matrimonio tuvo lugar en 1556 y con quien tuvo 9 hijos.
La figura de Francisco ha llegado a nuestros días, gracias a su manuscrito en el que tomaba nota de todas las cosas que no quería olvidar. Son unos documentos que pasaron desapercibidos hasta los años 80. Fue entonces cuando se descubrió en una exposición sobre el centenario del monasterio de S Benito de Valladolid. Dicho manuscrito fue estudiado por los escritores García Diego y García Tapia en 1987.
Inventores españoles del siglo XVI
Móviles perpetuos en el manuscrito de Francisco Lobato



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