miércoles, 24 de junio de 2026

Los orígenes hispanos de los cuidados enfermeros

 


         El 22 de Mayo del presente año, dentro del programa de conferencias Medina cuna de la hispanidad, que organiza en Círculo de Medina, se expuso la conferencia "Los Orígenes hispanos de los cuidados enfermeros" , impartida por el Dr Miguel Ángel González Canomanuel. La conferencia tuvo lugar en el emblemático edificio del antiguo hospital Simón Ruiz de Medina del Campo. 

         Con la reina Isabel La Católica se inicio la creación de hospitales de campaña o militares, hospitales que fueron llevados posteriormente a América. En 1512 se publicaron las Leyes de Burgos, con objeto de regular el trato hacía los indígenas de América. En estas leyes se establecieron unas normas para regular el trabajo y la salud, como era el hecho de evitar el trabajo a mujeres embarazadas y niños. Se puede decir que éstas leyes dieron comienzo a la salud laboral moderna. También se estableció que en todos los pueblos hubiese hospitales y fuesen atendidos por administraciones jurídicas y eclesiásticas. Las leyes de Burgos y más tarde las leyes Nuevas, regularon la sanidad en América.

        Entre América y Filipinas, España llegó a crear 1196 hospitales, siguiendo el patrón de los hospitales de España, uno de ellos fue el que hizo en Medina del Campo el mercader Simón Ruiz. Eran edificios con estilo arquitectónico renacentista e inspiración humanista; con patios amplios, capillas y administración económica independiente. Uno de los primeros y más famosos fue el Hospital de Jesús en Mejico, por el mismo Hernán Cortés, y que persiste actualmente. Otro fue el de S. Nicolás de Bari, en Sto Domingo, fundado por Nicolás de Ovando.

     Los hospitales acogían a todas las personas, indígenas y no indígenas. El primer tratamiento que se impartía era el tratamiento del alma (confesión católica) . Existían diversos tipos de hospitales: generales, de mujeres, de convalecientes y pobres. Se creó el tribunal del Protomedicado, que regulaba los médicos que atendían el hospital, los medicamentos a emplear y la organización. Los hospitales estaban gestionados por la Corona, ordenes religiosas, cabildos municipales, cofradías y patronazgo privado. Se trataban enfermedades como la viruela, peste, sarampión y enfermedades derivadas de la guerra, pobreza y trabajo, también la atención a inválidos y ancianos 

       La obra hospitalaria comenzó siendo realizada por ordenes religiosas, para continuar con laicos, mestizos e indígenas. La orden de S. Juan de Dios participó en la sanidad de América, teniendo a su cargo 57 hospitales en 1715, atendiendo a 18000 enfermos al año. Otras instituciones religiosas fueron: las Hijas de la Caridad, los Antoninos, los Camilos y las Siervas de María.

       Con el tiempo la sanidad fue mejorando en América. Los centros hospitalarios estaban relacionados con la Universidad. En 1578 se crea la catedra de medicina en la Universidad de Méjico y en 1634 en la Universidad S. Marcos de Lima. En 1600 se publicó un manual de enfermería en América, escrito por Bernardino de Obregón (fundador de los Obregónes). En el siglo XVIII, se debe a un español Agustín Farfán, el empleo de los cítricos  para evitar el escorbuto. El desconocimiento de ésta acción hace pensar que fueron los ingleses los que encontraron el remedio al escorbuto. En 1792 se crea el Hospital S. Andrés de Lima, dedicado a la anatomía. A comienzos de siglo XIX se realizó la famosa expedición Balmis, dirigida por Javier Balmis, medico del rey Carlos IV, para llevar a América y Filipinas, la vacuna contra la viruela. Se emplearon niños para llevar la vacuna viva en su propio cuerpo. Al cuidado de los niños estuvo la enfermera Isabel Zendál. Esta expedición, tan importante para eliminar la viruela en el mundo, no fue reconocida en 1980, cuando la OMS declaró erradicada ésta enfermedad.




            La conferencia también trató de 2 mujeres importantes en el inicio de la aviación en la asistencia sanitaria militar española, la duquesa de la Victoria y la enfermera Elvira López Maurin. Fue Elena quien participó en el primer vuelo sanitario hacia Marruecos el 1/11/1922 ,para atender a los heridos españoles en un campamento militar en la guerra marroquí ,teniendo una acción heroica. La duquesa de la Victoria fue dama enfermera de la Cruz Roja española e inspectora de los hospitales del Marruecos español durante los años 1924 y 1927. Esta dama también se ocupó de organizar la aviación sanitaria en la guerra marroquí.


            Hospitales en el Virreinato de Nueva España. Wikipedia

            Leyes de Burgos

           Tribunal del Protomedicado. Wikipedia

           Elvira Lopez Maurin
























miércoles, 17 de junio de 2026

Capilla de San Juan de la Cruz

                                        

                                     

         En  Medina del Campo, en la calle Santa Ana, se encuentra una antigua capilla, que ha sido reformada, es famosa porque en ella dijo su primera misa San Juan de la Cruz y lleva su nombre. Está capilla forma parte de un antiguo edificio, reformado en su día, con locales destinados a la hostelería y al comercio de alimentación. Este edificio es lo que queda del antiguo convento de Santa Ana de Carmelitas calzados .
             El convento de Sta Ana de Carmelitas Calzados se encontraba en Medina desde 1556. Su fundación, según se cuenta en palabras del cronista Juan de Montalvo, fue gracias a un caballero de apellido Renciso, natural de Ávila. Era hombre muy devoto y virtuoso, tomó el hábito de la orden carmelitana y dejó al convento casi toda su hacienda. La historia de este monasterio está ligada a sta Teresa de Jesús y a S. Juan de la Cruz.
            Sta Teresa de Jesús contó con la ayuda de Fray Antonio de Heredia, prior de este monasterio, para la fundación del convento de S.José de Madres carmelitas. Está se realizó la madrugada del 15 de agosto de 1567. Sta Teresa y sus monjas llegaron de Ávila esa noche, acompañadas del P Julián y fray Domingo. Se apearon en el convento de sta Ana y desde allí fueron andando a la casa donde iban a fundar . Fray Antonio de Heredia les acompaño y fueron cargados de objetos litúrgicos y otros enseres, necesarios para dejar montada una capilla e iniciar el nuevo convento del Carmelo.
              Juan de Yepes, nombre original de S Juan de la Cruz, vino a Medina con su madre y hermano, tras haber estado en Fontiveros y luego en Arévalo. Inició sus estudios en el colegio de Doctrinos, para niños pobres, y más tarde en el colegio que los jesuitas tenían en la ciudad, donde recibió clases de humanidades. También sirvió en el hospital de la Concepción de los jesuitas. Juan estaba inclinado a la vida religiosa y decidió hacerse carmelitas calzados, ingresando en el convento de sta Ana. Primero fue novicio, para ser ordenado sacerdote un 15 de Agosto de 1568, en la capilla del Sto Cristo-  hoy capilla de San Juan de la Cruz- acompañado de su madre, hermano y miembros del convento. 


                                         

                                        


          La fundación inicial del convento de Sta Ana era de patronato. En 1600 el mismo pasó a ser de Alonso de Mondragón, vecino de Medina, para que se edificase la iglesia mayor, de la que se carecía. Este caballero falleció y sus hijos se desentendieron del acuerdo de su padre. El regidor medinense Juan de Salazar y su esposa Magdalena Rodríguez de León, quienes por celo cristiano y aconsejados por frailes carmelitas y otros caballeros, siendo prior del monasterio Fray Cristóbal de Avedaño, asumieron el patronazgo universal. El 29 de Agosto de 1617 mandaron hacer una capilla mayor, de la que carecía el convento, que sirviese para su entierro, incluyendo sus imágenes en piedra, escudos de armas, pinturas e inscripciones. Esta decisión se formalizó el 23 de Septiembre de 1617, asumiendo todo el coste de la construcción de la iglesia.
        Las obras comenzaron con el derribo previo de la capilla dedicada a sta Ana. La dotación del regidor Salazar permitió en 1620, costear el retablo mayor de la iglesia, la lampara de plata, la reja y una dotación para la misa conventual. La obra de la iglesia fue terminada en 1620 por el maestro de albañilería Cristóbal González, de Alaejos. A lo largo de la capilla mayor y del crucero, se pintó un rotulo especificando el patronazgo de la misma: Juan de Salazar y su esposa Magdalena. "A Gloria de Dios y de la Virgen María, los señores Juan de Salazar, regidor y Magdalena Rodriguez de León fundaron ésta capilla y colaterales y sacristía y dotaron de la misa mayor de cada día. Todos sus responsos y se les díó el patronazgo universal de éste convento solos e ynsolidum en el año 1617. Los patronos, para su entierro mandaron poner, en la pared del Evangelio, un nicho en alto donde colocar sus bultos funerarios tallados en piedra, con sus armas e inscripciones identificativas, situado el panteón bajo el altar mayor, a cuyo interior se bajaba desde la sacristía. D. Juan de Salazar falleció en 1640 y su esposa Magdalena en 1637. No tuevieron hijos y les sucedió en el patronazgo su sobrino D. Pedro de Salcedo y Salazar, familiar del Sto Oficio y caballero de la Orden de Santiago.



          En la iglesia se instalaron 3 altares, uno mayor y 2 laterales, estando uno dedicado a la Virgen del Carmen y el otro a S. Sebastián. Para el altar mayor se mandó hacer un retablo que fue hecho por el ensamblador Francisco de Palenzuela; quien subcontrató, para las imágenes del retablo al escultor Sebastián Ducete, vecino de Toro. El retablo mayor tenía en su parte central un relieve de sta Ana, La Virgen y el Niño. En la parte superior del mismo se dispuso un Cristo del siglo XVI con la Virgen y S Juan. Otras imágenes fueron 4 lienzos del pintor vallisoletano Francisco Martinez:
               - María Magdalena en penitencia
               - S. Juan Bautista en el desierto
               - Abrazo de S. Joaquin y Sta Ana
            - Nacimiento de Ntra Sra con Sta Isabel

          Antonio Ponz, en su libro "Viaje a España", en la visita realizada a Medina del Campo en 1783, habla del retablo mayor del Convento de Sta Ana y menciona las pinturas de La Magdalena y S.Juan Bautista. Este autor habla de la influencia de Juan de Juni en Sebastián Ducete 


            Uno de los lienzos que estuvo en el monasterio fue una imagen de la crucifixión, es del siglo XVI, obra del pintor Antonio Moro, que actualmente se encuentra en el Museo Nacional de Escultura de Valladolid. Otros lienzos fueron 2 pinturas, atribuidas al pintor vallisoletano Felipe Gil de Mena, correspondientes al profeta Elías, una de ellas con un ángel y la otra junto cuando Elias es llevado en un carro de fuego al Cielo, en presencia del profeta Eliseo. Cuadros también presentes en el museo vallisoletano.





           Otras obras de arte fueron un retablo con imagen de San José, que se encuentra actualmente en la parroquia de San Miguel de Medina del Campo.



         La vida conventual se organizaba en torno al claustro, en el que existía una capilla dedicada al Sto Cristo (actual capilla de S.Juan de la Cruz) y que la comunidad vendió un 23 de Junio de 1624 a los Señores Agustín de Rua y Dña Leonor de Silva y de la Cueva, hidalgos y vecinos de Medina, por la devoción a la orden del Carmen y haber sido bienhechores. Para la venta, el convento puso como condición mantener la advocación del Sto Cristo, conservando la imagen y respetar los restos mortales del hermano Francisco de Yepes (hermano de S. Juan de la Cruz), que ingresó en el convento carmelita, falleció en 1607 y fue enterrado en la capilla del Sto Cristo. 

                                     

         El convento de Sta Ana sufrió la desamortización de Mendizabal y por tanto su exclaustración. Fue a partir de entonces que sus obras de arte fueron repartidas a otras iglesias y algunas acabaron en el Museo Nacional de Escultura de Valladolid. Existen unas fotos del monasterio hechas por el fotógrafo francés Jean Laurent en 1877. Estuvo también en Medina en 1867 el sacerdote FX Plase, quien hizo varias xilografías de la villa, publicadas en el libro "Souvenirs du pays de Sainte Therese" Paris 1875. Este sacerdote relata como el convento se encontraba fuera de la muralla, o lo que quedaba de ella, cerca de la puerta llamada Arco de Avila - actual calle de Simón Ruiz- con el techo y suelo violentamente quitados.

                                      

           La condesa de Bornos adquirió el retablo de la iglesia conventual tras su exclaustración, y lo donó a la iglesia de S Esteban de Valladolid, hoy Santuario Nacional de la Gran Promesa en 1870. A dicho retablo se le pusieron nuevos relieves y la enorme figura central del Sagrado Corazón, conservando las imágenes del Calvario, de la parte superior. El relieve de Sta Ana con la Virgen y el Niño, también se encuentra en el templo vallisoletano del Santuario, no en el retablo mayor, sino en una capilla lateral. La imagen de S. Sebastián fue llevada a la parroquia de S Facundo y S Primitivo (iglesia desaparecida). La Santísima Virgen de los Dolores fue al Convento de Madres Carmelitas descalzas de Medina y la Santísima Virgen del Carmen a la Colegiata.

                                                   

          Gerardo Moraleja, en su historia de Medina, relata que las ruinas de la iglesia conventual sirvieron de frontón o juego de pelota hasta su derribo en 1930. Lo que quedó del antiguo convento fue un edificio en el que se conservó la antigua capilla, llamada en su día del "Crucifijo" o del Sto Cristo, que se encontraba adosada a lo que un día fue el claustro del convento, en la la que S. Juan de la Cruz dijo su primera misa. En 1909 los vizcondes de Roda, propietarios de éste antiguo edificio, cedieron el mismo a la comunidad de Carmelitas descalzos de Medina, abriéndose al culto la capilla un 23 de Abril de ese año. La capilla se denominó "Capilla de la Virgen del Carmen, de S Juan de la Cruz y de Sta Ana". De entonces data la decoración del techo del presbiterio, obra del pintor Alejandro de la Higuera, con un escudo de la orden carmelitana y 4 alegorías de la misma. En el lado de la epístola d de la capilla figuran 2 lienzos del siglo XVII, que representan la toma de hábito y la primera misa de S. Juan de la Cruz. Estos cuadros se atribuyen a un pintor llamado el Mudo Neira, el mismo que firma un lienzo del descendimiento de Cristo de la cruz de 1772, que se encuentra en el monasterio de Santa María Magdalena de Medina del Campo-





          En la actualidad, donde estuvo la iglesia hay un edificio de viviendas, estando a su lado lo único que subsiste del antiguo monasterio, que ha sido reformado y destinado a hostelería y tienda de alimentación, junto con la capilla, también reformada, de S. Juan de la Cruz. Pero ésta capilla no solo es el recuerdo del monasterio al que perteneció, pues se ha convertido en un lugar para albergar a la imagen de la Virgen del Roció, de la hermandad rociera de Medina del Campo. Diariamente esta capilla, pequeño y encantador lugar, se encuentra abierto, aunque para verla desde la entrada, pues se encuentra cerrada por una gran puerta de cristal. Un cristal que nos permite saludar a la Virgen del Rocío e imaginarnos a S, Juan de la Cruz en el día de su misa.





                                       

                              


                     Capilla de San Juan de la Cruz. Dendecaguelu

                     Hermandad rociera Medina del Campo

                      Felipe Gil de Mena. Wikipedia
                 
                      Sebastián Ducete.Wikipedia

















 




lunes, 1 de junio de 2026

Una noche estresante para fundar un Carmelo inolvidable

 



       La noche del 14 de agosto de 1567 se produjo la fundación, por Sta Teresa de Jesús, del convento carmelita de S. José, la segunda fundación de la Santa y primera fuera de Ávila. Fue una noche increíble e inolvidable.

        El Padre Juan Bautista Rubeo, Superior General de la Orden carmelitana, visitó España desde 1562 a 1567. Tras contemplar el convento de S. José de Ávila , que había fundado Sta Teresa, quedó muy asombrado por ello y porque veía en ello un retorno a la practica de la regla primitiva de vida de la orden carmelitana. El P Rubeo convirtió a Sta Teresa en reformadora de la orden religiosa, concediéndole patentes para fundar nuevas casas. Con la autorización del P Rubeo, Teresa necesita materializar su deseo de continuar sus fundaciones. Ella se veía como una pobre monja descalza, sin ayuda de nadie, tan solo del Señor. Para una nueva fundación había elegido la ciudad de Medina del Campo. Era villa mercantil gracias a sus ferias, a las que acudían gentes de toda Europa y muy bien comunicada. Ciudad muy populosa que podría dar sustento con limosnas y vocaciones.

             En el siglo XVI, el viaje entre Ávila y Medina del Campo se hacía en 2 jornadas. Efrén de la Madre de Dios y Otero Steggnik son autores del libro "Tiempo y vida de Sta Teresa" y relatan como Teresa conocía la ruta hacia Medina. En el camino estaba Gotarrendura, donde su familia tenía tierras de cultivo, y más adelante Olmedo, donde vivió su abuela materna. La familia del padre de Teresa se dedicó a la venta de sedas y terciopelos. Es probable que la Santa conociera a otros comerciantes de telas de Medina.


                                                 

         Sta Teresa tenía las patentes del superior carmelitano y el apoyo de los jesuitas de Medina, gracias al trato que tenía con el P Baltasar Alvarez, que fue su confesor durante su estancia en el convento de la Encarnación de Avila. Teresa también recurrió al prior del Convento de Sta Ana de los carmelitas calzados de Medina del Campo P. Antonio de Heredia. Ella veía necesario la reforma, y no solo fundar monjas descalzas, sino también frailes descalzos. El padre Heredia se ofreció desde el primer momento a formar parte de esa reforma, al igual que más tarde lo hizo Fray Juan de la Cruz. Mas tarde la Santa llegó a decir, de forma graciosa, que contaba con el apoyo de fraile y medio, refiriéndose a éstas 2 personas. A Sta Teresa le faltaba la licencias ordinarias, tanto eclesiásticas como de los regidores de la villa . De ello se ocupó el P. Julián de Avila - conocido como el escudero de Sta Teresa- quien se encargó de tratar con el obispo de Salamanca, a cuya diócesis pertenecía Medina y con los regidores. En palabras de éste sacerdote

 "En 15 días hice la información tan copiosa que no hubo más que pedir. Los testigos que dijeron fueron los regidores del lugar y los padres de la Compañía de Jesús y de otros testigos de los más abonados del pueblo" 

                                                    


      Antes de su regreso, el P Julián alquiló una casa para realizar la fundación, perteneciente a D. Alonso Alvarez, administrador el Hospital de la Concepción Sta Teresa fijó como fecha para la fundación en Medina el 15 de Agosto. La Santa salió de Avila en la madrugada del 13 de Agosto con 4 monjas del convento de la Encarnación, que se unieron a la fundación, 2 monjas de nuevo convento de San José de Avila el P. Julián y una muchacha llamada Isabel Fontecha, interesada en profesar y a quien Teresa admitió. Tras todo un día de camino llegaron a Arévalo para pasar allí la noche




        En Arevalo se encontraron con la sorpresa de un enviado por parte de D. Alonso Alvarez con una carta en la que les decía que no les arrendaba la casa acordada en Medina. Era debido a su cercanía con el convento Ntra Sra de Gracia, de monjes agustinos, que se oponían a que se instalaran cerca de ellos unas religiosas que también iban a vivir de limosnas y caridad. Este monasterio se encontraba pasada la puerta de S Agustín - hoy plaza de los galgos-  También se encontraba en la posada el dominico fray Domingo de Baños, que fue confesor durante la estancia de Sta Teresa en el convento de S José de Ávila. Fray Domingo trataba de animar a Teresa, buscando una solución al conflicto con los agustinos, aunque ellos no convencía a la Santa por lo que retrasaba la fundación.
          Tras una noche de pesadilla, en la mañana del día 14 se presenta el P. Antonio de Heredia con la noticia de que ha conseguido una casa, propiedad de una Señora llamada María Suarez, que era de Fuente el Sol. esta señora, por confianza del P. Heredia, al que tenía gran confianza, vendía la casa sin exigir el pago de inmediato. Ante la complejidad de la situación Sta Teresa decidió que se quedasen temporalmente en Arévalo las hermanas procedentes del monasterio de la Encarnación y solo viniesen las 2 hermanas del convento de San José e Isabel Fontecha, así como el P.Julian. Primeramente fueron a Fuente el Sol, donde fueron recibidas por Maria Suarez, quien les dio una carta con instrucciones para el mayordomo que cuidaba la casa en Medina. Desde allí partieron a Olmedo para más tarde llegar a Medina sobre las 12 de la noche, dirigiéndose al monasterio de Sta Ana de carmelitas calzados, que se encontraba entonces fuera el recinto amurallado (extramuros) - hoy plaza del Carmen -para dejar allí el carro del viaje y tomar los ornamentos y enseres necesarios para instalar una capilla en la casa para decir misa en la mañana . Medina estaba con las calles llenas de gente, por ser víspera de la Asunción de la Virgen del 15 de Agosto, quería evitar llamar la atención, por ello el dirigirse andando a la casa, pero no lo consiguió.




         llegamos a Medina del Campo vispera de Ntra Sra de Agosto a las 12 de la noche. Apeámonos en el monasterio de Sta Ana por no hacer ruido, y a pie nos fuimos a la casa. Fue harta misericordia del Señor, que aquella hora encerraban toros, para correr otro día, no nos topar alguno. Con el embebecimiento que llevabamos, no había acuerdo de nada, más el Señor que siempre le tiene de los que desean su servicio no libró. (libro Fundaciones)
   
         Como llego nuestra madre y en estas cosas era tan determinada, tomamos aderezos de altar y ornamentos para decir misa y sin pararnos vamos a pie las monjas, los clerigos, el prior y otros dos o tres frailes y fuimonos por de fuera del lugar, porque era aquella hora de encerrar los toros que a la mañana siguiente se habían de correr. Todos íbamos cargados, que parecíamos gitanos que habíamos robado alguna iglesia, que a toparnos con la justicia, estaba obligada a llevarnos a todos a la cárcel hasta averiguar donde iban a tal hora clérigos, frailes y monjas. Y aun no estaban obligados a creernos y tanta gente como andaba por las calles que, con tal ocasión suelen ser los muy perdularios y vagamundos del lugar. Dios quiso que, aunque topamos gente, como no fue la justicia, nos dejaban pasar con decir algunas palabras, cuales se suelen decir de tal gente y a tal hora. Nosotros, como no osábamos chistar, alargábamos el paso y dejábamos decir lo que querían. (Relato del P. Julian) 


                                           

     En la historia de Medina consta documentalmente, desde 1490, que los arrendadores de determinadas rentas del común (carnicerías, aceites, velas, vino, etc) estaban obligados a pagar un numero fijado de toros bravos para ser encerrados, corridos y lidiados. Los toros se encontraban fuera de la ciudad y eran llevados al lugar donde se iba a hacer su lidia, que era la plaza mayor de Medina. La manera de llevarlos es lo que dio lugar posteriormente a los famosos encierros de Medina del Campo de las fiestas de San Antolín. Atendiendo al relato del P. Julián y Sta Teresa, el convento de Sta Ana estaba extramuros. Podemos decir que fueron siguiendo la parte exterior de la muralla, hasta llegar a una puerta de la misma, entrar nuevamente en la ciudad y llegar a la casa. En el camino, en un momento determinado coincidieron con los toros. Hasta llegar a la casa se encontraron con todo tipo de gente, con más o menos vino en el cuerpo. Sta Teresa y todo su equipo pudieron entrar por la puerta de S.Agustin (hoy calle S.Martin), o la puerta de Santiago, (junto a la actual iglesia de Santiago) mas alejada, que daba prácticamente al lugar al que iban. Es una suposición a la vista de los relatos. 

           Después del susto de los toros y la gente, llegaron a la casa de Doña Suarez y a golpes despertaron al mayordomo, a quien dieron la carta de su señora y éste se puso a disposición de los recién llegados. De noche y sin luz, todos se pusieron a trabajar. Había un patio con las paredes caídas y mucha tierra por el suelo. El mayordomo aportó tapices y una colcha de damaso azul.   

IYo, cuando vi tan buen aparejo, alabé al Señor, y así harían los demás; aunque no sabíamos qué hacer de clavos ni era hora de comprarlos. Comenzaronse a buscar de las paredes; en fin, con trabajo, se hallo recaudo. Unos a entapizar, nosotras a limpiar el suelo, nos dimos buena prisa, que cuando amanecía, estaba puesto el altar, y la campanilla en un corredor y luego se dijo la misa. Esto bastaba para tomar posesión» (Fundaciones 3,9).

        Sta Teresa y las monjas estaban alegres, pero también reventadas, por el viaje y por el trabajo. De día Teresa vio que algunas paredes estaban caídas y el Santísimo casi en la calle, con peligro de alguna profoanación por alguien que por allí pasase. Sta Teresa pensaba en los luteranos que podía haber en Medina y le vino una congoja a su corazón. Por otra parte, la casa no estaba todavía para vivir. El P. Julian se encargó de buscar una casa para alquilar y Teresa procuraba tener hombres para vigilar el Santísimo, incluso ella misma se levantaba de noche a vigilar por una ventana.



       A los 8 días de la fundación, un mercader llamado Blas de Medina ofreció su propia casa a las monjas de Sta Teresa, que se encontraba en la plaza mayor. Se trataba de la parte superior de la vivienda del mercader, en la que las hermanas podían llevar una vida acogedora. En 2 meses, gracias a la ayuda de algunos bienhechores, entre los que destacan Elena de Quiroga, quien acabó tomando el hábito carmelitano, la casa ruinosa acabó siendo habitable. El convento recibió vocaciones, 22 fueron las religiosas que profesaron en el monasterio en vida de Sta Teresa.



       La iglesia conventual actual se construyó entre 1596 y 1603, según las obras de Francisco y Andres Lopez. Hoy día es un convento austero, pequeño y encantador. Es un palomarcico, como gustaba decir sta Teresa de Jesús.

     Padre Julián de Ávila

     P Baltasar Álvarez SJ

     libro de las fundaciones.pdf

     Amigos de Sta Teresa. Fundación Medina del Campo

     El Carmelo de Medina. Alfa y Omega

     capilla-del-convento-san-jose-en-medina.

     Historia encierros en Medina del Campo





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