La quema o incendio de Medina del Campo es un hecho histórico ocurrido el 21 de Agosto de 1520. Se produjo al inicio de la guerra de las comunidades, y fue un hecho de castigo del ejercito, al servicio del rey, por la negativa de la ciudad de Medina a entregar unas piezas de artillería, que el ejercito realista reclamaba para su uso en el conflicto comunero. Fue un daño muy grande para la ciudad y su economía y un apoyo al movimiento comunero, por parte de Medina y de otras ciudades castellanas.
Carlos I llegó a España en 1517, habiendo heredado de sus abuelos los Reyes Católicos, todos los reinos de España. Era un rey muy joven que todavía no hablaba español y le acompañaban toda una corte de flamencos, puesto que venía de Gante. Entre esta corte destacó Guillermo de Croy, que era el Señor de Chevres. Guillermo era el preceptor y principal valido del rey Carlos, siendo su consejero de máxima confianza. Ello le permitió colocar a aristócratas flamencos en puestos clave del gobierno y de la Iglesia. El Sr de Chevres fue famoso por su acumulación de riquezas y títulos, llegándose a ganar una coplilla burlesca que decía "Salveos Dios, ducado de a dos, que el Señor de Chevres no topo con vos". La sociedad castellana no vio con buenos ojos la influencia flamenca del rey, porque vino acompañada de subidas de impuestos, que iban dirigidos a financiar la elección de Carlos I como emperador del Sacro Imperio, para lo cual era necesario ganarse a los miembros electores alemanes, que decidían sobre el nuevo emperador.
El ejercito se presentó a las puertas de Medina muy temprano. Eran 1200 lanceros y 200 escopeteros. Se produjo toda una negociación de varias horas para la entrega de los cañones por las buenas. El corregidor Gutierre Quijada estaba a favor de la entrega, pero no así la población, que se amotinaron ante las puertas de la ciudad y reunieron todas las piezas en la plaza mayor para controlarlas mejor; Incluso se quitaron las ruedas y cureñas a los cañones para dificultar el llevarselos. Al mediodía Fonseca amenazó a la ciudad con el delito de traición, por la negativa de entrega de armas. Medina mantuvo su postura, alegando que Fonseca no contaba con una provisión real para su amenaza. Fonseca también aceptó la entrega de la mitad de las piezas o que Medina no entregase las armas al movimiento comunero.
Tras varias horas de negociación, Fonseca decidió pasar a la acción y ordenó incendiar por diversos puntos, una parte de las casas, cercanas a la plaza donde estaban los cañones, con objeto de que el fuego hiciese retirar a los amotinados. Uno de los focos del incendio fue la calle de S. Francisco - hoy calle Maldonado - se extendió rápidamente, quemando el convento de S. Francisco, donde los comerciantes guardaban su mercadería, perdiéndose todo lo almacenado. La quema afectó a la calle de la Plata, del Pozo, cuatro calles, La Rua, calle del Almirante, la Rinconada, toda la plaza mayor, plazuela de S. Juan, entre otras.
Los ciudadanos no se retiraron, sino que intentaron apagar el fuego. El ejercito realista si se retiro para que los medinense luchasen contra las llamas. Se perdieron alrededor de 700 casas y mucha mercadería. Se calcula que las perdidas económicas oscilaron entre 300000 y 400000 ducados de la época. Fonseca no consiguió los cañones y si perjudicar las Ferias de Medina. Los medinenses enfurecidos dieron muerte, al día siguiente, al corregidor Gil Nieto, por colaborar con la afrenta a la ciudad.
Con la quema de Medina se avivó el movimiento comunero, al que se unió Valladolid, que hasta entonces acogía el Consejo Real (Organo de gobierno delegado por Carlos I durante su ausencia por su coronación en Alemania) y que en diciembre del mismo año fue sede del poder comunero, donde se instaló la santa junta, que anteriormente estuvo en Ávila. Medina entregó los cañones a los comuneros, que los emplearon en atacar los castillos de Alaejos y Coca, que eran de Antonio Fonseca.
Ayer jueves que se contaron 23 del presente mes de Agosto, supimos lo que no quisiéramos saber y oímos lo que no quisiéramos oír; conviene a saber, que Antonio de Fonseca ha quemado toda esa muy leal villa de Medina, y también sabemos que no fue otra la ocasión de su quema, sino porque no quiso dar la artillería para destruir a Segovia. Dios Nuestro Señor nos sea testigo, que si quemaron de esa villa las casas, a nosotros abrasaron las entrañas, y que quisiéramos más perder las vidas, que no que se perdieran tantas haciendas. Pero tened, señores, por cierto que, pues Medina se perdió por Segovia, o de Segovia no quedará memoria, o Segovia vengará la su injuria a Medina
Con estas palabras Juan Bravo alentó a Segovia a combatir para vengar la afrenta de Medina.
La guerra comunera terminó un 23 de Abril de 1521 en Villalar, con el ajusticiamiento de los 3 líderes Padilla, Bravo y Maldonado, aunque la viuda de Padilla prolongó la resistencia un año más en Toledo.
La destrucción de parte de Medina fue denunciada por el Doctor Francisco Pérez Vargas, alcaide de la Real Chancillería de Granada, vecino de Medina y partidario del Rey, quien reclamó la perdida de sus propiedades por el incendio. Luis Fernández Martín S.J. es autor del libro " El incendio de Medina, un testimonio inédito" , editado por la Universidad de Valladolid en 1993. En dicho escrito se relata la reclamación de Pérez Vargas, conservada en el Archivo Histórico Provincial de Valladolid. La reclamacion va dirigida al teniente corregidor de Medina, Alonso de Solablanca, en la que se pide se averigüe quiénes fueron las personas que incendiaron las casas de su propiedad. Se solicito la declaración de 18 testigos, 12 hombres y 6 mujeres, quienes declararon bajo juramento.
Los testigos, en la declaración sobre los daños sufridos por el Doctor Pérez de Vargas, declararon conocer la familia del Doctor y las casas de su propiedad, unas en la calle de La Plata y otras en la calle del Pozo. Estás personas afirmaron que los soldados, antes de incendiar, saquearon lo que pudieron, llegando a amenazar a la esposa del Doctor, hija y criados para el robo y como tuvieron que salir de la casa por el tejado, pues el fuego lo impedía por la puerta. Otros testigos afirmaron como inductor del incendio al corregidor de la Villa Gutierre de Quijada, acompañado de su teniente, señalando las casas de conocidos comuneros. El alcaide de la fortaleza de Alaejos, Gonzalo Vela Núñez fue el hombre más identificado en la propagación del fuego, dando órdenes a los soldados.
Medina del Campo volvió a la obediencia al rey, y ofreció soldados para la guerra que mantenía Carlos I contra los franceses en Navarra. También envío soldados para participar en la defensa de la ciudad de Viena frente a los turcos, en 1529, los famosos 700 arcabuceros de Medina.
Los daños que sufrió Medina hizo que se produjese un hermanamiento histórico con Segovia. Ambas ciudades albergan una plaza con el nombre de la otra villa. En Segovia ésta plaza tiene la estatua de Juan Bravo. Medina tiene calles con los nombres de los 3 líderes: Padilla, Bravo y Maldonado. En la actualidad, la quema de Medina tiene un recuerdo festivo cultural, con las ferias de "Imperiales y Comuneros". Unos días sobre el 21 de Agosto, en que Medina vuelve al siglo XVI, con actividades recreativas, desfiles de época y un mercado de artesanía.
La quema de Medina. Museo del Ejercito.
La quema de Medina. Palacio Real Testamentario
La quema de Medina.España fascinante
Incendio de Medina. Archivos Comuneros
El incendio de Medina. Luis Fernández Martín SJ
P






No hay comentarios:
Publicar un comentario